viernes, 25 de marzo de 2011

El Abuelo


Sigo con todos mis arreglos, he bajado todo lo guardado en el placard y me encontré con muchas fotos  de cuando mis chicos eran pequeños. Con mi esposo siempre vivimos en departamento en zona céntrica y cuando llegaron nuestros chicos ellos necesitaban potrear, jugar al aire libre y eso hacíamos llevandolos a la casa del abuelo, donde los primos vivían pegado a su casa. Disfrutaban ese patio del abuelo, con quinta, jardín y frutales y ese gran patio embaldosado bajo las enramadas en verano. A las tardecitas salían a la calle a jugar a la pelota, a las escondidas, a andar en bicicleta, en el verano disfrutaban la pileta que tenían sus primos y así se criaron todos juntos.
Y que puedo decir de mi suegro, el abuelo, era la persona más feliz del mundo viendo a sus nietos jugar, sanos y felices, era un hombre de infinita bondad, respetuoso, educado, jamás te  faltaría el respeto.
Recuerdo cuando en verano salía a caminar muy temprano a la mañana, me recorría más de 25 cuadras hasta su casa y él me esperaba con mate en el patio, bajo un gran almendro y debajo una gran planta de mandarinas y debajo pasaba parte de su parral, ahí tomábamos mate y charlabamos. Cualquier acontecimiento en familia, ahí estábamos todos en la casa del abuelo.
Que complicado era a la hora de la merienda darles de comer a tantas bocas, salvo dos niñas, todos son varones, pero el abuelo se las arreglaba, el cocinaba como los dioses y de la nada hacía cualquier cosa y rico.
Hacía unas tortitas con harina, leche , grasa o manteca y sal, las estiraba finitas y las cocía en la plancha de los bifes y panzadas nos dábamos todos  con mate. Y también les hacía algo muy cómico, pero que a los chicos les encantaba, hacía tortilla de papa y huevos, les daba una porción a cada uno entre dos rebanadas de pan, era un sandwich de tortilla, como les gustaba!!, y así alcanzaba para todos. Como disfrutábamos los productos de su quinta, mandarinas, naranjas, pomelos, uva, perejil y orégano fresco, cerezas, cebollines, tomates, zapallitos...tenía de todo y que cantidad de almendras daba la planta!!!.
Fueron años felices, una persona que aprecié muchísimo y que con mis hijos siempre recordamos, porque las "tortitas del abuelo" se siguen haciendo hasta hoy en mi hogar y esa infancia tan feliz de mis chicos, parte fué con y en lo del abuelo.

Hoy en mi blog  La Cocina de Mavel , receta de las "tortitas del abuelo" y distintas formas de rellenarlas.

5 comentarios:

Fiaris dijo...

Ternura hoy,si total ternura!!!te escribi mail ¿lo recibiste?beso.

ADELFA MARTIN dijo...

Pasarè a ver la receta de esas tortitas que me parecen crepas, pero lo que me llamò la atenciòn es la tortilla española con pan...es algo que se come en España, asi, de esa forma, claro que no siempre. Cuando vivìa en Caracas tenìamos laplaya ahì mismito, a media hora, por lo qie ìbamos con frecuencia.Mis hijas todavìa recuerdan...ay mamà, aquèllas tortillotas españolas que tu hacìas para llevarnos, y meterlas dentro de aquèl pan tan rico...en fin, recuerdos...

abrazos

Ricard dijo...

Hola Mabel.
Se aprecia una gran nostalgia en tus palabras. Es evidente que el abuelo bue un hombre bondadios y enttregado con los suyos.
Esas vivencias son las que perduran y mantienen viva la unon de la familia.
Yo tambien tengo un pasado maravilloso en cuanto mis abuelos sefiere.
Un abrazo muy fuerte.
Ricard

Jabo dijo...

Hola amiga: habals con ternura por los 4 costados.
Que lindo post.
Abrazo. Jabo

Mabel dijo...

Fiaris: Fué una época muy linda.
Besos

Adelfa: Ahhh no sabía que se comía así, mi suegro lo hacía para poder llenarlos rápido, jajaja. A la playa yo también les hacía tortilla a los chicos, todo lo que comían era poco, jajaja.
Besos

Ricard:Soy muy pegota con la gente que quiero, soy familiera, mi suegro, fue un hombre que vivió para su familia, el alma mater para reunirnos a todos.
Para mí más que mi suegro, era el abuelo, porque yo no tuve abuelos, cuando nací ya estaban fallecidos.
Él y mi esposo mantenían a la familia unida, cuando ellos faltaron, ya no fue lo mismo. Por eso siempre digo que mi única familia son mis hijos, es una historia larga de contar.
Besotes

Jabo: Si es un recuerdo muy lindo de alguien que quise mucho.
Abrazo